Está claro que la referencia noventera del título no es para todos, pero hoy voy a hablar de lo que cantaba Presuntos Implicados, «aaaah, cómo hemos cambiado🎵...» aunque, en mi caso, relacionado con mis temas roleros.
Es algo que llevo tiempo sabiendo, mucho tiempo, muchísimo tiempo, pero ha estado muy especialmente presente en estos últimos días, con un par de los últimos mecenazgos roleros en los que he participado: el de Mythic y el de Trey, dos oráculos roleros.
Cuidado, esto no es una reseña de ninguno de esos dos juegos; solo voy a hablar de cómo he cambiado a la hora de enfrentarme a manuales básicos. Si esperabas una reseña, no pierdas más tiempo de tu vida leyendo esto😉.
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| Imagen de Mirko Stödter en Pixabay |
Y es que llevaba una buena temporada pensando en hacerme con algún juego de rol en solitario, no tanto para jugar solo como para testear mis propias aventuras (bueno, y también para jugar un poco solo, porque cada vez tenemos todos peor agenda para buscarnos un hueco para jugar).
Estaba especialmente interesado en el de Mythic, un poco por aquello de ser de los primeros (diría que el primero, pero siempre hay alguien que me replicará con un «no, porque antes salió XXX» y, la verdad, no me apetece buscar referencias ahora mismo) y también por la fama, así que participé sin dudarlo en el verkami de Cursed Ink para la traducción al castellano de la segunda edición (que salió hace más de un año, allá por marzo de 2025.
Y, una vez conseguido (el libro me llegó a finales de año, como por noviembre o diciembre), apenas he tenido tiempo de leerlo. Adulto friki con hijos, ya sabéis.
Cada vez que cogía el libro, no me daba tiempo a leer más que un par de páginas de las más de 200 en A4 que tiene (aunque de reglas en sí son menos: excluyendo reglas opcionales -variaciones- y tablas, son solo unas 120 páginas). Además, el verkami no incluía PDF, que me hubiese resultado más sencillo, la verdad (se me antoja más fácil de leer en digital los libros de tamaño A4).
Leyéndolo así, de a poquito, se me volvía complicado ser capaz de absorber el reglamento básico: cada vez que leía un par de páginas, no me acordaba de lo que había leído tiempo atrás😄. Cuidado, no estoy acusando al libro de reglas muy complicadas, enrevesadas, ni nada por el estilo; solo hablo del poco tiempo disponible para la lectura rolera, y menos cuando tiene bastante contenido (que no complicado, solo cantidad).
Casualmente, hace poco (allá por marzo de 2026) llegó también a mecenazgo la traducción del Trey, del que no conocía absolutamente nada, de la mano de 77Mundos. Pero me llamó la atención, así que participé. Casualmente, se trata de otro oráculo para jugar al rol en solitario, pero con un formato más ligero y en PDF.
En cuanto me llegó el PDF de Trey (lo liberaron al poco de acabar la campaña), me lo leí de una tacada. La verdad es que se dio la casualidad de que pude sacar por fin un rato. Pero, combinado conque es un reglamento pequeño, me lo acabé en un pispás. Son 100 páginas en A5, pero la mitad es una aventura de ejemplo y el reglamento (sin incluir tablas aleatorias) se explica en menos de 40.
Ese es un poco el resumen de cómo he cambiado. Porque hace años, cuando comencé de adolescente con el rol, me zampaba en un periquete cualquier juego nuevo, y es que me encantaba leer reglamentos, específicamente reglamentos más que aventuras y ambientaciones, ya que disfrutaba descubriendo sistemas y mecánicas nuevas. Mi mujer siempre me ha vacilado con eso, ya que a ella le pasa lo contrario y me tiene ahí, para leer instrucciones.
Y ahora, peinando ya demasiadas canas y con un tiempo libre que tiende a cero, demasiadas reglas, demasiada mecánica, demasiado subsistema, demasiado detalle y demasiadas explicaciones me saturan un poco. Supongo que por eso Fate se convirtió en mi juego favorito, porque aunque es complicado de entender (nos costó al grupo jugar mal muchas partidas antes de conseguir entenderlo, pero voto a bríos que mereció la pena), tiene un reglamento muy ligero. Una vez te lo has aprendido, ya no tienes que volver a tirar de manual (puedes incluso tirar el manual... ay, pero yo nunca le haría eso a mi pequeñín).
Ojo, que al final, varias semanas más tarde, también conseguí leerme Mythic y me he obligado a usarlo para jugar una primera aventura de prueba (aún tengo que acabarla, ¿he mencionado ya la falta de tiempo?), un poco por ser el padre del rol en solitario y un poco por darle la primera oportunidad al haber llegado primero. Al obligarme a jugarlo, me ha sido más fácil hacerme con el reglamento (ya sabéis, eso de que la práctica hace la experiencia).
Pero ahora veo la pila de la vergüenza de juegos de rol pesados pendientes de leer desde hace años (Eclipse Phase, 7º Mar, Runequest Glorantha, Degenesis, Pathfinder 2... y unos cuantos más, en físico y una millonada en PDF... ) y tengo claro que, lo mismo, debería vaciar la estantería y dejar hueco solo a los ligeros, a los que quizá tengan una oportunidad.
Los únicos pesados a los que he dado una oportunidad en los últimos años han sido el D&D5 (un poco obligado, aunque la experiencia con versiones anteriores hace que la lectura sea más rápida), Runequest 6 (Mythras, 8 años me costó dársela) y al Savage Worlds (es A5, pero tampoco creo que se puede considerar un juego ligero, ¿quizá medio?) y creo que, durante una larga temporada (¿toda la vida?), tengo más que suficiente. Total, en cualquier caso tampoco tengo con quien jugar a más😂.
Además, creo que ya tengo suficientes tablas en este mundo rolero para tirar de ligeros y que, si a alguno le falta alguna regla, saber como añadirla sin problemas para salir del paso, sin requerir el tener un juego ultradetallado. ¡Si es que he cometido el pecado de hasta hacer un artículo con reglas adicionales para armas y armaduras para Aventuras y Misterios! ¿Qué necesidad?
Reojo: por supuesto, es mi experiencia particular y mi situación existencial. Es simplemente un comentario de abuelo cebolleta friki. Cada cual tiene sus gustos, su tiempo y sus necesidades. Yo solo se que, con el tiempo y el adultismo, he cambiado mucho. Yo ya he leído muchos reglamentos para poder improvisar la mecánica que necesite, pero eso no quiere decir que alguien más inexperto no pueda necesitar o querer un reglamento más detallado para ayudarle en la experiencia.
En mi caso, solo me queda consternarme menos por la falta de tiempo para leer cosas de rol (ya no digo jugarlas); no sufrir por tener que adaptar el rol a la vida y no al revés; y regocijarme más con el tiempo que pueda disfrutar leyéndolo.
Quién me diría que yo acabaría gritando al aire un ¡vivan los ligeros!

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