Este relato surgió a partir del #RetoMastorol, un reto que proponen mensualmente (antes cada dos meses) en Mastorol (una instancia rolera de la red social Mastodon), específicamente para el mes de Octubre de 2026.
Cada nuevo reto, «el Dado Inquieto» y «delCano» suben un post (un toot) con un elemento media (normalmente una imagen, pero esta vez subieron un disco completo) y el que quiera participar puede aportar su granito de arena como le dé la real gana: una historia (ahí caigo yo), un dibujo, un juego de rol, lo que a cada uno le apetezca y con la inspiración que se le aparezca.
El toot del reto de octubre de 2026 comienza aquí. Esta vez era un disco con varias pistas y el texto que acompañaba al álbum.
Y mi propuesta comenzó siendo un microrrelato de un solo post, tras escuchar la primera de las canciones, que al instante me había inspirado una chorrada. Pero, tras leer el texto del álbum, me vino a la mente una chorrada mayor: la historia de Jorna la Traidora.
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| Imagen de Satyress en Pixabay |
Solo aviso que no está muy pulido, entre poco y nada.
Jorna la Traidora
Solo la enana había votado que no, y únicamente porque estaba más sorda que una tapia, pero los restantes aventureros coincidieron en su elección: Groma el Grimagante debía dejar el grupo. Porque a ninguno le gustó nunca que tocase sin parar aquel tenebroso violín cada vez que entraban en una oscura mazmorra, pues no solo hacía el ambiente más tétrico, sino que además nunca pillaban a los orcos por sorpresa. «Yo os aporto la banda sonora de vuestras aventuras» les decía siempre. ¡Como si alguno entendiese lo que significaba eso! Se tendrían que buscar otro bardo, sí, pero ya elegirían a uno que cantase bajito. Incluso si era mudo, mucho mejor.



