domingo, 5 de septiembre de 2021

Microrrelato: Mira lo que hace ese

Detuvo su enorme Mercedes negro en doble fila, junto a un par de coches con mucha menos clase, interrumpiendo parcialmente el tráfico en aquella calle de doble carril en un único sentido, y se bajó con un periódico bajo el brazo y estirando su elegantemente arrugada americana azul. Con las luces de emergencia parpadeando, cerró las puertas y se dirigió, sonriente, hacia la terraza del bar más caro de aquel lugar, buscando un lugar escondido en el que pasar desapercibido.

Una chica joven con chandal multicolor que pasaba al lado, por el pasillo libre de acera que quedaba entre las mesas y los vehículos aparcados, siguió con la mirada a ese hombre con pinta de empresario sentarse tan a gusto para pedir seguramente un buen desayuno, encenderse un puro, llamar la atención del camarero y abrir la prensa. La chica se indignó, resoplando por la nariz que no llevaba cubierta por la mascarilla, obligatoria en aquel momento de la pandemia. «Mira lo que hace ese». Le parecía indignante que la gente fuese así, capaz de dejar su vehículo mal aparcado para ir al bar, en lugar de perder un par de minutos de su vida en buscar un hueco libre y no importunar a nadie. Ese tiempo sería el que tendría que perder alguno de los que tenían el coche bloqueado por el Mercedes, solo esperando a que el tipo les prestase atención y lo cambiase de sitio. No, no le parecía justo.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Microrrelato: Aunque la muerte nos separe

 —¡Madre mía, qué desastre, la que has armado! —murmuró Cris cuando se encontró el cadáver de Álex  tirado en el suelo de la cocina, rodeado por una colección de trozos de platos y vasos de distintos tamaños. Temía que algún golpe pudiese haber picado alguna baldosa, pero no parecía haber llegado a tanto.

—Es que no sé qué pasó, me dio un mareo repentino, intenté agarrarme donde pude y me llevé conmigo el escurreplatos —se excusó el fantasma de Álex, que se escondía detrás de Cris.

Imagen de Steve Watts en Pixabay

lunes, 16 de agosto de 2021

Revisión 1 de la aventura de Gurriato

Este viernes pasado pude probar la aventura de las zanahorias del gigante Gurriato con adultos. La primer partida la había jugado con mis hijos, así que el público cambiaba bastante. Como es una aventura de toque infantil, lo suyo era intentar no hacerla tan infantil para los mayores.

Imagen de klimkin en Pixabay

Y como pensé que me podían acabar troleando, se me ocurrió que podíamos jugar una aventura con trolls en lugar de duendes, como los de la película Trolls. El malo, en lugar de un gigante, sería un bergen (aunque todo el rato le llamé grendel, como el de Beowulf, porque no me acordaba del nombre exacto 😅) y, el espacio temporal, justo durante la primera película (después de la huída inicial pero antes del fin de la misma).

Los padres con hijos ya más mayores ya nos conocíamos la ambientación al dedillo. Solo nos faltó animarnos a cantar.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Aventura de Rol: Las zanahorias del gigante Gurriato

Aquí tenéis una nueva aventura de rol: las zanahorias del gigante Gurriato 🥕.

Los jugadores interpretan a un grupo de duendes que tienen que conseguir unas zanahorias gigantes para que la chamana Shaka pueda curar a la jefa Blifu. Pero las zanahorias solo pueden conseguirse en la huerta del gigante Gurriato, que no tiene ninguna gana de tener a un grupo de duendes pululando por los alrededores de su casa.

Imagen de klimkin en Pixabay

Es una aventura de fantasía infantil, pero preparada para jugar no solo con peques sino también con mayores. Es agnóstica, no utiliza ningún sistema específico, y las descripciones se han dado de forma genérica para poder aplicarla al sistema que cada uno utilice.

En cualquier caso, viene con tres guías de conversión para jugarla con 8 Tesoros, Aventuras y Misterios y Fate Acelerado

Aunque la propuesta es con duendes, se puede jugar con otras especies de fantasía medieval, teniendo en cuenta que todo lo que hay en la granja del gigante Gurriato es, básicamente, gigante.

lunes, 26 de julio de 2021

Microrrelato: El ogro del hatillo

Los cuatro aventureros, ataviados con sus resistentes armaduras y sus relucientes túnicas de conjurador, armados con espadas, arcos, dagas, bastones y magia diversa, habían seguido el rastro del ogro grande y peludo que bajaba desde las Montañas del Orcajote. Tras descubrir sus pisadas, consiguieron verlo en la distancia. Llevaba un enorme garrote al hombro, casi más el tronco de un árbol joven arrancado de cuajo, y de él colgaba un hatillo que aparentaba ir bastante cargado.

Su experiencia como supervivientes en todo tipo de ambiente peligroso los había puesto inmediatamente en alerta. No les daba ninguna confianza la presencia de aquel monstruo, que parecía seguir una ruta que podría llevarle directo a la aldea en la que habían pasado la noche anterior, situada tras la Colina de los Gallos. Les preocupó que pudiese acercarse a la misma para cometer alguna atrocidad; así que lo persiguieron, intentando al principio que no les viese, solo para confirmar sus sospechas. Tampoco querían un enfrentamiento directo contra aquel ser, si no era estrictamente necesario.