jueves, 2 de diciembre de 2021

Microrrelato: Una bolsa llena de gamusinos

Lucía llegó al dormitorio compartido tras el paseo nocturno, con la pesada bolsa a sus espaldas. Cualquiera diría que estaba solo llena de piedras. Sus amigos veteranos del campamento de verano, entre sonrisas cómplices, les habían dicho a ella y a los otros niños nuevos que había sido una gran noche de caza y que habían capturado a un montón de gamusinos en la oscuridad, pese a que los novatos no había visto ninguno. «Es que hay que tener buen ojo y experiencia para encontrarlos» les había comentado el líder de los veteranos.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Puzles para partidas de rol con niños

No me gusta mucho hacer puzles para las partidas de rol con mayores. Me saca un poco de la partida, ya que, cuando aparecen, son los jugadores los que tienen que demostrar su habilidad, no los personajes. Pero antes, en mi primera época mazmorrera, los ponía a mogollón. En fin, son gustos que cambian, ahora no me va.

Aunque cuando juego al rol con niños pequeños, no opino lo mismo. Las primeras partidas que jugaba con mis peques y las que he jugado con otros niños, me parece muy entretenido eso de poner puzles.

domingo, 5 de septiembre de 2021

Microrrelato: Mira lo que hace ese

Detuvo su enorme Mercedes negro en doble fila, junto a un par de coches con mucha menos clase, interrumpiendo parcialmente el tráfico en aquella calle de doble carril en un único sentido, y se bajó con un periódico bajo el brazo y estirando su elegantemente arrugada americana azul. Con las luces de emergencia parpadeando, cerró las puertas y se dirigió, sonriente, hacia la terraza del bar más caro de aquel lugar, buscando un lugar escondido en el que pasar desapercibido.

Una chica joven con chandal multicolor que pasaba al lado, por el pasillo libre de acera que quedaba entre las mesas y los vehículos aparcados, siguió con la mirada a ese hombre con pinta de empresario sentarse tan a gusto para pedir seguramente un buen desayuno, encenderse un puro, llamar la atención del camarero y abrir la prensa. La chica se indignó, resoplando por la nariz que no llevaba cubierta por la mascarilla, obligatoria en aquel momento de la pandemia. «Mira lo que hace ese». Le parecía indignante que la gente fuese así, capaz de dejar su vehículo mal aparcado para ir al bar, en lugar de perder un par de minutos de su vida en buscar un hueco libre y no importunar a nadie. Ese tiempo sería el que tendría que perder alguno de los que tenían el coche bloqueado por el Mercedes, solo esperando a que el tipo les prestase atención y lo cambiase de sitio. No, no le parecía justo.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Microrrelato: Aunque la muerte nos separe

 —¡Madre mía, qué desastre, la que has armado! —murmuró Cris cuando se encontró el cadáver de Álex  tirado en el suelo de la cocina, rodeado por una colección de trozos de platos y vasos de distintos tamaños. Temía que algún golpe pudiese haber picado alguna baldosa, pero no parecía haber llegado a tanto.

—Es que no sé qué pasó, me dio un mareo repentino, intenté agarrarme donde pude y me llevé conmigo el escurreplatos —se excusó el fantasma de Álex, que se escondía detrás de Cris.

Imagen de Steve Watts en Pixabay

lunes, 16 de agosto de 2021

Revisión 1 de la aventura de Gurriato

Este viernes pasado pude probar la aventura de las zanahorias del gigante Gurriato con adultos. La primer partida la había jugado con mis hijos, así que el público cambiaba bastante. Como es una aventura de toque infantil, lo suyo era intentar no hacerla tan infantil para los mayores.

Imagen de klimkin en Pixabay

Y como pensé que me podían acabar troleando, se me ocurrió que podíamos jugar una aventura con trolls en lugar de duendes, como los de la película Trolls. El malo, en lugar de un gigante, sería un bergen (aunque todo el rato le llamé grendel, como el de Beowulf, porque no me acordaba del nombre exacto 😅) y, el espacio temporal, justo durante la primera película (después de la huída inicial pero antes del fin de la misma).

Los padres con hijos ya más mayores ya nos conocíamos la ambientación al dedillo. Solo nos faltó animarnos a cantar.