jueves, 7 de noviembre de 2019

Porque en el rol, el importante es el máster... o quizá no

Sí, siempre decimos eso de "qué pedazo de partida ha hecho el máster; muchas gracias al máster; qué bien que lo hace el máster; qué bien que nos lo hemos pasado gracias al máster" (y pueda que todo sea mentira :D).

Y al final, los másters a veces parece que pecamos de creidillos y pensamos que toda la partida ha ido viento en popa porque somos la caña rolera y en realidad somos unos paquetes.

Pero la verdad es que, si revisamos la partida y dejamos de vernos como el ombligo del mundo de fantasía en el que estamos dirigiendo, nos damos cuenta de que la mesa (ficticia) de toda partida de rol tiene una pata central,que es la del máster; vale, para ti la perra gorda. Pero también tiene muchas patas repartidas por el borde de la mesa, para que no se vuelque y la partida se venga abajo.

Ahora que lo pienso, vaya mierda de metáfora, sonaba mejor en la cabeza... Pero ahí os la dejo, os aguantáis, no haber comenzado a leer el artículo.

No es una conclusión que haya sacado ahora, no, que nunca me he creído un gran máster ni nada, pero después de los agradecimientos públicos por las últimas partidas (por fin hemos vuelto a jugar en mesa los compañeros de la universidad después de 8-10 años; y por fin vuelvo a tener un sistema propio con el que me siento cómodo, para desarrollarlo a base de oneshots), parece que los másters no damos las gracias ni nada. Qué gentuza... ¡gentuza!

Así que el propósito del artículo es dar mi eterno agradecimiento a todos mis jugadores (mis amigos), porque son la bomba y nos lo pasamos genial juntos, y aunque la cague en las partidas metiendo a los esqueletos demasiado pronto en la sala, o porque a lo mejor baje la intensidad de la partida para revisar una chorrada :O, o porque consienta demasiadas risas en la mesa (y es que yo soy el primero en reírse :D), también me saben perdonar esas meteduras de pata.

Y a los que vienen con miedo a su primera partida de rol (o con pocas partidas jugadas), muchas gracias por jugar tan magníficamente y hacernos ver que sólo hay dos tipos de jugadores de rol: Los que todavía no han jugado su primera partida y los que sí lo han hecho (¿qué significa eso de novato? Lo estoy buscando en el diccionario rolero y no lo encuentro).

Porque si no abandoné hace tiempo el rol es por poder volver a sentarme a jugar con gente tan magnífica como ellos.

Y eso va con nombres propios, que no voy a mencionar... pero todos ellos son druidas multidisciplinados; y magos atrevidos abriendo puertas; y monjes gatunos que con su armadura elevada, aún así, se comen mis tiradas altas; y bardos ligones electrocutadores de enemigos; y brujos andróginos lanzarrayos (como si fuese un aurón); y pilotos de submarinos; y veteranos de la Primera Guerra Mundial combatiendo en la Segunda Guerra Mundial; y sacrificados mecánicos manitas... ¡Muchas gracias por tirar los dados juntos!

Y perdón por los críticos :D.

martes, 27 de agosto de 2019

Mi primer libro: Microrrelatos en un tuit (escritos por un friki)

Pues sí, por fin me he decidido a publicar (si es que se le puede llamar así) mi primer libro, un recopilatorio de los microrrelatos frikis que he ido poniendo en Twitter (bajo la cuenta de @Goznar13) desde marzo hasta agosto de 2018.

Y todo ello gratis, que por menos no podía hacerlo, no me os quejéis.

Eso sí, gratis la versión digital, porque también la hay de bolsillo, pero eso sí que no puede ser gratis, ya que hay que pagar para que construyan el libro.


lunes, 24 de junio de 2019

Romance del monstruo de debajo la cama


Romance dedicado a todos los monstruos de debajo de la cama, que lo estarán leyendo.

Es un sábado cualquiera,
el día se termina ya,
el niño acabó la cena,
sentado está en el sofá.

“Es ya la hora de dormirse”,
le dice, al niño, mamá,
“vamos juntos de la mano,
que nos toca descansar”.

sábado, 25 de mayo de 2019

Feliz día del orgullo friki... ¡y feliz día de la toalla!

Otro año más, llega el día del orgullo friki,

¡Muchas frikicidades! 

Esta vez no hay preparada ni frikimemez ni nada, así que habrá que recurrir a la del año pasado (¡qué vago!): frikimemez 2018.

¡Me repito!

Pero hoy también es el día de la toalla,

Don't panic! ¡Feliz día de la toalla!

Y es de eso de lo que venía a hablar. Otro día del santoral friki, pero no tan conocido como el del orgullo friki.

Tengo que admitir que yo, hasta hace poco, tampoco sabía exactamente el porqué de esa fecha, sabía que se celebraba y por quién era, pero no por qué era ese día.

Así que un día estaba divagando por cosas que no venían a cuento, a raíz de la muerte de Stan Lee, el pasado día 12 de noviembre. Aquella vez me dio por pensar que a lo mejor a alguien se le ocurría dedicarle ese día en años posteriores, en plan homenaje, para algún nuevo tipo de celebración friki. Ya existe el Día Nacional de los Superhéroes en Estados Unidos, creado por los propios empleados de Marvel, pero no el Día Internacional de los Superhéroes, yo lo dejo caer.

Ojo que este post lo hice por aquel entonces (en noviembre) y lo he estado guardando para ahora, así que tiene solera de 7 meses (ya olía el blog y todo a rancio... ah, no, que ese es el olor normal de este blog).

De ahí me dio por pensar en otros días de la misma catadura y llegué al día del orgullo friki y, por tanto, al día de la toalla, el 25 de mayo.

Y claro, nunca me había cuadrado la fecha, ¿por qué sería el 25 de mayo? Así que me puse a investigar... bueno, investigar, investigar, es un decir...

viernes, 3 de mayo de 2019

Microrrelato: Son mechas, no robots

Aquí tenéis una actualización futurista de la fábula de los dos conejos, de Tomás de Iriarte, aquella de "los galgos y los podencos", la de veces que me la habrán mencionado mi padre y mi abuelo.

Es una ida de olla (como siempre) tras escuchar el podcast de Cero en Cordura, A toda mecha, por si alguien no sabe lo que es un mecha (léase meca). Pero, para entendernos rápidamente, podemos pensar en Mazinger Z, Evangelion, Escaflowne, Robotech, Battletech, el "robot" de los Power Rangers, el Goliat de StarCraft...

Son mechas, no robots


Un soldado corre
de pánico preso,
le siguen gigantes,
dos de metal hechos.

Persiguen cual rayos,
no ceden ni un metro.
Él está aterrado
y huye cual conejo.

Cruza su camino
otro compañero,
saliendo del cuartel,
viniendo de entreno.

-¿Por qué corres tanto?
Te falta el aliento.
-Dos robots gigantes
me quieren ver muerto,

hecho pedacitos,
por eso ando huyendo,
pero aunque yo corra
de ellos no me alejo.

-Por allí aparecen
ahora sí que los veo,
son mechas, no robots,
que de eso yo entiendo.

-¿Cómo dices mechas?
Esa idea no la creo,
¿hay algún piloto?
porque yo no lo veo.

-Humanos gigantes
de metal enteros,
fijo que hay pilotos
ahí, en sus cerebros.

-Pues no me parece
tan grande su seso.
Ahí dudo que queda
ni un alien pequeño.

-Dos mechas, te digo.
-Dos robots son esos,
es más que evidente.
-Evidente un huevo.

Llegan los gigantes,
descargan su peso
los aplastan a ambos
y los dejan secos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.